Escritores dominicanos

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          Poemas de la Reina del Bronx River,
poesía sobrecogedora


Por Franklin Gutierrez

       
La frase “el silencio mata” es un lugar común aplicada a los políticos porque cuando un político calla, su silencio evapora la savia que lo alimenta. No ocurre lo mismo con algunos poetas, que cuando se entregan al silencio lo hacen para renacer con el espíritu, la voz y la palabra renovados. La alusión viene a propósito de la aparición del poemario Poemas de la Reina del Bronx River, de Miriam Ventura.
           
         Hace casi tres lustros (1995) que Ventura publicó su tercera obra poética,
Claves para fantasmas, un volumen de menos de un centenar de páginas del que siempre recuerdo estos desafiantes versos: “Si los dioses me inventaron dormida / que el desvelo me posea”. En una nota de contraportada a Claves para fantasmas, el escritor Esteban Torres apuntó: “La voz poética de Miriam Ventura está inmersa dentro del discurso de la postmodernidad. 

         Quien tenga ahora el privilegio de leer
La Reina del Bronx River concluirá que las palabras de Torres fueron premonitorias. Porque en este poemario su autora, desde una postura artística señorial, celebra la experiencia de su contacto con la naturaleza viva y sobrecogedora. El cause y sus huidizos afluentes, el agua transparente quebrada por punzadas solares, la impresionante vegetación im-pregnada de múltiples y variados colores por los efectos climáticos, así como su historia centenaria cargada de enigmas convierten al Bronx River en materia ar-tística misteriosa donde la vitalidad expositiva de la poeta logra su máximo poder expresivo.

         Las catorce secciones que conforman el volumen de 250 páginas están entrelazadas por un discurso poético elaborado en base a dos vertientes discursivas fundamentales. La primera consiste en tejer una historia apoyada en las bondades de un río tímidamente caudaloso que atraviesa casi todo un barrio newyorquino llamado El Bronx. La segunda, en crear un espacio físico imaginario donde una Reina ha situado su trono para observar los vaivenes del mundo exterior y para recuperar la voz y la dignidad espiritual de quienes la circundan.     

                                   La umbría hizo nido en otra parte
                                   Caldas intercambian siluetas
                                   amarrada en harapos bajo luna llena
                                   le nací a un río interplanetario
                                   de conexión caribeño-antártica
                                   devengo del frenesí a los embales
                                   en un transfer de lilas
                                   entre el Bronx River y el Osama
                                   Así nace…esta reina.

         Los versos precedentes ofertan una postura poético-social equilibrada por-que la poeta gratifica a un hijo de la naturaleza, el Bronx River, que le ha servido de fuente creativa esencial y de refugio moral en el exilio; pero, al mismo tiempo, evoca apasionadamente al Osama (Osama, como escribían los nativos de Quisqueya) de sus orígenes, ese Osama donde sus años mozos ganaron la energía y la fortaleza que hoy definen realidad existencial.  

         Entrar en contacto con los textos de
La Reina del Bronx River no es solamente disfrutar de versos frescos cristalinos y electrizantes, sino también sumarse a un viaje lírico del que nuestra imaginación jamás querrá regresar.


                                  

                             
Algunos textos del poemario


Otra imagen me recibió el “ente”

La umbría hizo nido en otra parte
caldas  Intercambian siluetas 
amarrada en harapos bajo luna llena
le nací a un río interplanetario
de conexión caribeño-antártica
devengo del frenesí a los embales
en un transfer de lilas
entre  el Bronx River y el Osama
Así nace… esta Reina   



Mis clavitos de nación

Decir  de hiedra
Dolor/ dolor/
dolor que me apasiona...
Benny Moré va de bruces
los vecinos de Riverdale/Kingsbridge-Heights
siguen a la Reina en la ruta del Bronx River
Todo desagüe es trampa contaminación
alertas
           porfías de amores
Regalo tarantines /arrebatos chiquitos
                     (donde me pierdo)
Por el  “Sí” de la primera hiedra
Esta Reina llora y hondo
un mapa cubre
        la otra mitad del cuerpo –
Lo líquido en caña regodea mis ganglios
conculcación prendida



Describo aquí mi mapa:

Atravieso el inmenso parque                            
me detenengo en un punto egocéntrico de la cascada
cumplo con cinco  puntos cardinales 
húmeda   corporal   sensitiva
la ropa pegada advierte de mí lo laberíntico
Se codearon mis ojos de una neblina sorda
                 cristales con patitas armadas
-crepúsculo interpuesto-
dieron el toque.
Un equinoccio tradujo  imágenes     escarchas
En el camino a lo largo y ancho de East Tremont
espacios temporales absorbieron lips



Anti-palabra pos-mágica

Con justicia asigno cada uno de mis venenos
Para los Dioses   muestra gratis
En el Castillo donde
la Reina está servida
me dejo conducir por el ojo del agua
bebo sus fuentes        tomo sus luces
Todas las alondras de Lorca
rodearon mis muslos
por azar  una turbonada sacó mis freneles de ruta
esa misma  mañana en que borracho de ginger
Oliendo a calle  a vida olivella
me llegó “muy mal herido, muerto de amor”
Su vals
alcanzó para mí el brazo enorme del río
y  le sobrevivo
a la magia
   la palabra
     lo divino



Decálogo Noveno

Emprendido el camino del goce,
                de tu mano acepto
                A todas las mujeres que en cálculo risueño se  me asigna
                A todos los hombres que me cotejan de vulgates
                Las manos suyas probaron ser…
                Ofertaron su primera fiebre en estas aguas
                con manejo de la cosa cuerpo
                de lamidas  sedosas, profundas hasta el gajo…
                rescaté  más de una vez el movimiento de babosas
                intentando quitarme el equilibrio…
                en su perfección babosa  al descubierto quedó
                el sí de una vida que muere
                y, el otro sí de una muerte que ignora al  matador
                En ellas, también tengo unos altares de boca
                manejados  como postres de delirium
                de sus bocas abiertas  palabras de cinturón…
                Se transforman en  desierto
                Es cuando este  yo mío, tras miles de noches de la Reina
                dispone de salvavidas manuales para bocas
                de por vida en aguas de ti



Yo, Reina absoluta de las aguas del Bronx River


               Estaré pendiente de novilunios,
y rimas en su redondo cuerpo                                                                                      
Qué has de hacer, con el agua de aceitunas
que los hombres riegan en los ríos?
La beberé atenta junto a un ejército de bocas
Su injerencia afecta la música del río.
La bebo y no te sulfures.
Bebe y bebe a la vieja usanza, tú también
Tenemos que dejar el río limpio
Bébela como el vino rojo y cocido
de las noches de insomnio imperial



Memorial 2

Estuve en los infiernos y volví.
Las llamas me dejaron ir,
no era mi tiempo de arder
pero ése es el ángel leyenda
de los que regresan
susurrantes del infierno
Será un reinado de troncos
con otra predestinación para arder
Redra de arbol fino que no necesita infiernos
para alterar el cielo con cenizas de oro
Las llamas hoy intentan arder
de mí, nuevamente el ángel leyenda
       juega a los muertos
ronda aquí,
redra allá
Los infiernos tienen lenguajes
saberlo es vocación
aderezarle Puentes
es serle fuego
dividirle al infierno toda su fuerza
sobre la  lengua de alpinistas: peinarle sus melenas
es rutina para apaga fuegos
Qué tal si tu diabla trabaja
en el Fire Department?
Lo demás es infierno ajeno
tocándote la puerta
Abre… por favor